Como bien dice un poeta trágico: la gente suele ser muy básica y ordinaria en los asuntos románticos, pero resulta bastante creativa cuando se trata de odiar..
Creo que no te podías llamar Fabrizio en un mundo gobernado por Gerardos, Jaimes, Alfonsos, Ricardos o Ernestos. Así que todos se burlaban de mi amigo: “Ay sí, Fabris, tú las traes”. Ni como ayudarle. A mí Fabrizio me caía bien porque me gustaba su hermana, básicamente. Y no es que fuera un traidor o un malamigo, solamente pasaban dos cosas: A mí me gustaba Karen y además Fabrizio era un buen tipo. Así que el primer día de clases, en primero de secundaria, se sentó junto a mí en el recreo y me convidó de su sándwich de pavo. Yo le di la mitad de mi torta de mermelada. Ah y además disparó los Boings. Así que de volada me cayó muy bien. Ya cuando conocí a su hermana que iba en segundo de secu pues me cayó mucho mejor y buscaba cualquier pretexto para ir a su casa a hacer la tarea.


